Enfermedades Micóticas de los Peces - MiPez.com
 
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Área en la que se tratan conceptos básicos del acuario de agua dulce.
Escrito por Federico R. Teiserskis
Enfermedades Micóticas

 

Definición: Son enfermedades infecciosas producidas por varias especies de hongos.

Generalidades de los hongos:


Los hongos son seres vivos que no pertenecen ni al reino vegetal, ni al reino animal. Tienen características intermedias, por lo que son excluidos de ambos grupos.

Dentro de los rasgos “vegetales” de los hongos, los más importantes son la forma de reproducción y la forma de crecimiento.
Estos organismos pueden reproducirse de manera asexuada, mediante la propagación por esporas, y de manera sexual, por la conjugación de hifas masculinas y femeninas, que pueden incluso formar parte de un mismo organismo.
Una vez que la espora alcanza un terreno fértil, el hongo comienza a proliferar y a formar unos filamentos llamados hifas. El conjunto de hifas conforma lo que se conoce como micelio. El hongo es un organismo sedentario, y mientras viva, continuará creciendo (como las plantas).

Dentro de los rasgos “animales” de los hongos, lo que los excluye del reino vegetal, es que carecen de clorofila, y por tanto, son incapaces de sintetizar sus propios alimentos, debiendo tomarlos del exterior, es decir, que son heterótrofos, principalmente para los compuestos carbonados; y su reserva energética es el glucógeno (al contrario que las plantas, que son autótrofas y utilizan el almidón como reservorio energético).
Otro rasgo de importancia es que la pared celular de la mayoría de los hongos está compuesta por un polisacárido, llamado quitina, y glucanos, en una matriz de polisacáridos.

Entonces, simplificaremos diciendo que los hongos son organismos similares a los vegetales en su forma de vida y reproducción, pero heterótrofos, que necesitan tomar el alimento del exterior por ser incapaces de producirlo.

Se desarrollan formando estructuras filamentosas llamadas hifas que en su extremidad distal presentan un saco contenedor de esporas (zoosporas), el zoosporangio. El conjunto de hifas se llama micelio.
Esta estructuración parece compleja a la hora de redactarla, pero se simplifica mucho si la relacionamos con el crecimiento de una planta; así podríamos hacernos la idea de que las hifas son las ramas, y que en la punta de las ramas están las flores y los frutos, que serían el zoosporangio, conteniendo las semillas, que en el caso de los hongos serían las esporas. El conjunto de ramas del árbol constituye la “copa”, así como el conjunto de hifas constituye el “micelio” (ver figura 1).

 

Cabe mencionar que no todos los hongos son iguales, y de hecho, si bien la forma de desarrollo es similar en la mayoría, la forma del zoosporangio y de las hifas permite muchas veces diferenciar entre una cepa y otra. Por lo tanto, el esquema de la figura 1 es representativo para comprender el modo de desarrollo de estos organismos.

Con respecto al tamaño, este grupo está compuesto por organismos uni y pluricelulares, por lo que encontraremos desde hongos microscópicos hasta hongos macroscópicos de varios metros.

Como dijimos anteriormente, estos organismos no pueden sintetizar sus alimentos, y deben tomarlo del exterior (heterótrofos). De acuerdo con este aspecto, la forma de vida de los hongos puede ser:
• Parasítica: se nutren de compuestos de otros organismos vivos a los que perjudican.
• Simbiótica: forman una asociación con organismos vivos y ambos sacan beneficio de la unión (líquenes y micorrizas).
• Saprofita: se alimentan de material orgánico en descomposición.
Los que pueden afectar a nuestros peces son los hongos parásitos y los saprofitos, los primeros causando infección directa (raro) y los segundos, beneficiándose de otros procesos patológicos y/o lesiones en los huéspedes que producen materia orgánica en exceso (más frecuente).

Clasificación:

Es este uno de los puntos más inciertos y controvertidos del tema.
Las dificultades radican principalmente en que la mayoría de los estudios micológicos lejos están de ser concluyentes en el tema, y en que el campo de la micología recién está comenzando a ser explorado.

Los micólogos estiman que existen más de un millón de especies de hongos, y en la actualidad sólo se han descrito alrededor de unas 70.000 especies. Estás cifras demuestran con claridad lo poco que aún se sabe del tema.

Por fortuna, este aspecto no es tan importante para comprender el tema de las micosis en los peces, y por ende, en este artículo sólo expondremos una aproximación a la división general de los hongos, haciendo mención especial a los grupos que afectan a nuestras mascotas.

Los sistemas de clasificación son muy dispares entre una escuela y otra, y están permanentemente siendo sometidos a modificaciones, por lo que dar aquí un extenso cuadro con nombres científicos de poco serviría para el aficionado al acuarismo y poco valor tendría en un futuro no muy lejano.
Por lo tanto, proponemos la clasificación más actual, pero simplificada a nuestros fines, que sirva de base para introducirnos al estudio de las ictiomicosis.

En un tiempo no muy lejano, se consideraba que todos los seres vivos estaban incluidos en dos reinos, el animal y el vegetal; y se incluía a los hongos en este último.
El avance de los métodos de estudio ha depuesto esta clasificación, demostrando que el tema es mucho más complejo de lo que parecía.
Ahora se sabe que los hongos han ido evolucionando desde distintas líneas evolutivas, y no como se pensaba, de una sola. Es por ello que dentro de lo que conocemos como “hongos” existen al menos tres “reinos” diferentes: Fungi, Protozoa, y Chromista. La división dentro de cada reino, aún se describe con el término “filo”, un término estrictamente botánico.

El Reino Fungi: derivan de la misma rama evolutiva que los animales, por tanto son los que poseen quitina en su pared celular. Son los llamados “hongos verdaderos”; y dentro de este grupo distinguimos 4 filos:
- F. Chytridiomycota
- F. Zygomycota
- F. Ascomycota: es el grupo con mayor cantidad de especies, a éste pertenecen muchos de los hongos problemáticos para humanos, como la candidiasis y el pie de atleta.
- F. Basidiomycota

El Reino Chromista: Estos evolucionaron a partir de las algas que perdieron su clorofila, por tanto son más parecidos a los vegetales que a los animales, y su pared celular suele carecer de quitina. En este grupo distinguimos 3 filos:
- F. Hyphochytriomycota
- F. Labyrinthulomycota
- F. Oomycota: Este es el grupo con más representantes en ictiopatología; aquí encontramos los Saprolegniales, los Leptomitales, y los Peronosporales.

El Reino Protozoa: En este reino se incluyen además de algunos hongos, los paramecios y las amebas. Son seres que carecen de pared celular; y se distinguen también 3 filos:
- F. Acrasiomycota
- F. Myxomycota
- F. Plasmodiophoromycota

Generalidades de las micosis en los peces:

La mayoría de los hongos que suelen afectar a nuestros peces son oportunistas, es decir, que carecen de poder patógeno intrínseco. Como tales, estos organismos son casi siempre abundantes en el medio exterior, y exceptuando a unos pocos, la principal fuente de contaminación esta representada en el agua.
En el caso de cepas especialmente patógenas, los peces son considerados los vectores principales (muy pocos casos).

Como vimos anteriormente, los hongos se reproducen y dispersan por medio de esporas; pero, cualquiera sea la cantidad de esporas presentes en el agua, los peces no experimentan, por ello micosis, sino que existen una serie de factores que favorecen el desarrollo de esta enfermedad.

Estas infecciones suelen producirse en organismos con sistema inmunológico deprimido. De este modo, se considera que, en la gran mayoría de los casos, una “infección micótica” es una manifestación de un proceso patológico más profundo, es decir, que hay algo de base que está debilitando al organismo afectado.

Esta “debilidad”, traduciendo una depresión del sistema inmune, puede estar causada por muchos factores diferentes, entre los más frecuentes se incluyen, infecciones bacterianas concomitantes, parasitarias, heridas cutáneo-mucosas, mala calidad del agua, estrés por selección inadecuada de habitantes del acuario, parámetros del agua incorrectos para las necesidades de la especie, etc.

Los síntomas clínicos de las micosis son absolutamente inespecíficos, y a menudo suelen ser confundidos con lesiones bacterianas o parasitarias, en particular en el caso de las “micosis profundas” que producen una reacción granulomatosa, es decir, un tipo de inflamación que se caracteriza por la formación de una masa celular específica que intenta contener la infección.

Existe la creencia de que las infecciones producidas por hongos no son graves, pero no siempre es así. Las micosis profundas son infecciones severas, de muy difícil tratamiento, y que suelen acabar con la vida del huésped. Por fortuna, no son tan frecuentes como las superficiales.
Las micosis superficiales, si bien no son severas per se, adquieren gravedad por dos motivos. El primero de ellos radica en que existe otro problema de base, como vimos anteriormente, el que debe ser diagnosticado y tratado pertinentemente.
El segundo aspecto a considerar es que la presencia de una micosis hará más difícil que el individuo afectado pueda sobrellevar ese problema de base. Por lo tanto, si la micosis asienta sobre una herida previa (un golpe por ejemplo), esa herida tardará mucho más en cicatrizar si es que lo hace, y de ser así dejará cicatrices y/o secuelas.


Como Prevenir las Micosis:
Anteriormente hemos visto que la gran mayoría de las infecciones producidas por hongos ocurren en situaciones especiales. Este es el caso de las micosis superficiales y branquiales (ver clasificación más adelante).

En materia de prevención, entonces hay varios puntos a tener en cuenta, pero todos apuntan a: “brindar unas condiciones optimas de vida a nuestras mascotas”.
Enumeraremos los puntos básicos, que frecuentemente son descuidados, sin entrar en detalle en ellos, ya que son pautas generales del acuarismo.

 Especies: Comportamiento intraespecífico e interespecífico: no hacer convivir dos especies que por su carácter sean incompatibles, y evitar colocar individuos de la misma especie cuándo sus hábitos no lo permitan.

 Parámetros del agua: mantener especies cuyo rango óptimo de parámetros esté dentro de los que manejamos en nuestro acuario.

 Calidad del agua: el agua del acuario debe estar en condiciones óptimas; debemos realizar mediciones frecuentes de parámetros para controlar que todo esté en orden, así como también realizar cambios de agua para evitar el exceso de compuestos nitrogenados tóxicos.

 Cambios de agua: los cambios deben ser lo suficientemente frecuentes e importantes para mantener a raya los nitritos y nitratos, pero lo suficientemente espaciados y pequeños para no alterar el resto de parámetros del acuario. No existe una fórmula aplicable a todas las peceras, para determinar la frecuencia del cambio y la cantidad a cambiar, dependerá de varios factores a considerar, como ser el tamaño del tanque, el sistema de filtrado, las especies que mantenemos, la alimentación, y otros.

 Prevención de otras enfermedades: Al comprar nuevos peces, observar bien su condición y la de sus compañeros de acuario. Utilizar acuarios de cuarentena antes de introducir nuevos individuos en nuestro tanque.

 Objetos de decoración: utilizar objetos adecuados y lavarlos concienzudamente antes de introducirlos. Evitar objetos y sustrato cortante, que pueda producir lesiones en nuestras mascotas.

 Manejo y cuidados: al manipular peces, en el traslado, o por lo que fuere, deberemos tener especial cuidado en evitar que se lesionen. Siempre es preferible utilizar “la mano” para pasarlos de una bolsa al acuario, que una red, que produciría cierta descamación. También la utilización de sustancias “protectoras de mucosas” (acondicionadores coloidales) puede ser beneficiosa en este sentido; pueden utilizarse acondicionadores de agua con esta propiedad.

 Tratamiento de lesiones y enfermedades: las heridas en nuestros peces, y las otras enfermedades infecciosas hacen de los tejidos del pez un caldo de cultivo excelente para el desarrollo de los hongos, por esta razón es importante que las patologías y heridas sean diagnosticadas y tratadas oportuna y eficazmente.

 Alimentación: la alimentación que debemos brindar a nuestros peces tiene que ser de la mayor calidad posible. Es importante que la dieta sea adecuada para la especie, que los alimentos no estén vencidos, y que a la hora de alimentarlos, lo hagamos con mesura, evitando que queden restos de alimento y se descompongan en el acuario, lo que disminuirá la calidad del agua.

 Medicamentos para la prevención: algunos acuaristas agregan azul de metileno u otro producto en los cambios de agua, o con determinada frecuencia en el tanque, con el fin de prevenir las infecciones por hongos. Nosotros desaconsejamos esta práctica principalmente porque en primer lugar, es innecesario si se tienen en cuenta el resto de pautas; en segundo lugar, porque carece de efectividad probada, y en tercer lugar porque agregar una sustancia que inhiba el crecimiento de una especie en un hábitat puede hacer que “explote” la tasa de desarrollo de otra especie, que podría resultar en una catástrofe.


Para el caso de las micosis producidas por patógenos no oportunistas, como es el caso de muchas fungosis profundas, poco podemos hacer en materia de prevención, más que evitar contaminar el tanque con la introducción de peces o plantas que hayan estado en una pecera infestada.

Clasificación de las Micosis en los Peces:

En los sucesivos artículos describiremos las infecciones producidas por hongos en nuestros peces.
Para esta tarea, agruparemos a las micosis en cuatro grupos, y a cada uno de ellos le dedicaremos un apartado.

A los fines prácticos, podemos agrupar a las micosis de los peces en cuatro grandes grupos:
- Micosis Superficiales: Saprolegniasis (saprolegnia y Achlya).

- Micosis Vasculares Branquiales: Branquimicosis

- Micosis Profundas o Sistémicas:
 Ichthyophonus
 Dermocystidium

- Micosis Atípicas: Micosis ulcerativa; Enf. Del Punto Rojo (Red Spot); Sme. Ulcerativo; Granulomatosis Micótica.

Autor: Federico R. Teiserskis (Rusoftware).

Bibliografía:
- Edward J. Noga: “Fish Disease, Diagnosis and treatment”. Iowa State University Press. Editorial Ames. Año 2000.
- British Small Animal Veterinary Association: "BSAVA Manual of Ornamental Fish" 2ª ed. Pag. 195. Edit: William H. Wildgcase. Año 2001.
- P. De Kinkelin, CH. Michel y P. Ghittino: “Tratado de las enfermedades de los peces”. Edit: ACRIBIA S.A. Año 1985. Pg: 109.
- MICOLOGÍA: Prof. Jaime R. Montealegre A. Cátedra de Microbiología General - 2003 - Depto. de Sanidad Vegetal. Fac. de Cs. Agronómicas. Univ. de Chile.
- “Dictionary of the fungi”. CAB INTERNATIONAL. IX edición. Año 2001
- www.indexfungorum.org: CABI Bioscience Databases
- www.banrep.gov.co
- www.ual.es Ultima actualización: julio de 2004.
- www.biodiversity.nl
- www.nacse.org: Introductory Mycology (Oregon State University)


 


 

 
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