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La alimentación es uno de
los aspectos más importantes en el cuidado de estos ejemplares, pues
necesitan una dieta variada para mantenerse en condiciones idóneas. La
buena alimentación es importante también para preparar la reproducción
del Betta; la fertilidad aumenta en los ejemplares y se traducirá en
una mayor producción de huevos en las puestas.
La coloración del pez, la salud y la fertilidad son solo algunos de
los factores influenciados por la alimentación.
En su ambiente natural Betta está rodeado de insectos acuáticos y
larvas de los mismos (mosquitos y crustáceos diversos). Esto les
permite una alimentación abundante, favorecida por las altas
temperaturas y una vegetación a veces muy densa. Los espacios vitales
son pequeños (charcos y zanjas) y en ellos sólo sobreviven los más
fuertes y sanos.
Los vientos monzones que duran unos 30 días al año, aportan lluvias y
una baja de la temperatura que para esa época rondará los 27º C. El
resto del año oscilará entre 24º C en invierno y 30º C en verano.
El agua no suele ser un gran problema para Betta ya que soporta
oscilaciones desde medianamente dura hasta blanda y ácida. Para su
reproducción deberá rondar los 10-12º dH y alrededor de pH 7. La
temperatura próxima a 28º C. La altura del agua será de entre 10 y 15
cm.
La alimentación deberá ser básicamente alimentos vivos, congelados y
liofilizados. Acepta y resulta útil como sucedáneo, el corazón vacuno
desgrasado, congelado y rallado con un rallador de verdura. En el caso
particular de Betta una dieta con exceso de grasas producirá
deformidades corporales que si no se evidencian en la primera
generación, serán cada vez más notoria en las generaciones futuras.
Por lo tanto habrá que recurrir a larvas de mosquitos, pequeños
crustáceos (Gammarus, pulgas de agua, camarón de agua dulce), pescado
trozado, huevas de pescado y alimentos similares). También puede
complementarse la dieta con escamas de dieta básica, pellets de base
vegetal de alto contenido proteico y eventualmente pasta de criadero.
No se debe prescindir en la dieta de productos vegetales, pues Betta
no es un pez 100% carnívoro.
A continuación se enumeran algunos de los alimentos más significativos
para la dieta del Betta Splendens:
Los infusorios naturales: Los infusorios son el alimento vivo
básico para los alevines de Betta; básicamente, los infusorios lo
componen paramecios, microalgas y otros microorganismos, que se
desarrollan en el agua. Los cultivos de infusorios pueden obtenerse de
varios modos, destacando el uso de agua del acuario con lechuga
triturada, expuesta 3 días al sol; además, es posible su integración
en el hábitat del acuario, permitiendo su reproducción en el mismo y
dejando cultivos disponibles para los alevines en tiempo real(en lugar
de esperar que les alimentemos).
Los infusorios comerciales: También conocido como Liquid Fry, y
disponible en distintas marcas comerciales; se trata de un preparado
especial de infusorios para alevines, preparado y envasado para su
distribución en tiendas de acuarofilia. Es un buen recurso cuando no
se tiene tiempo para preparar infusorios para los alevines; destacar
que el Liqid Fry nº1 es para alevines del tipo Betta(con una talla
inicial casi microscópica) y el Liquid Fry nº2 es para alevines de una
talla mayor, como los guppys(aunque pasadas las 3 semanas de vida de
los Bettas es un alimento a tener en cuenta en su dieta).
Artemia salina: La artemia salina es un pequeño crustáceo que
se emplea fundamentalmente en acuarofilia como alimento vivo para
alevines. La principal ventaja que este pequeño animal tiene es su
fácil cría, no necesitando unas instalaciones e infraestructuras caras
que nos roben una gran cantidad de espacio. Además la artemia cría con
facilidad y rapidez.
Las artemias son un pequeño crustáceo de 10 a 20 mm. que habita en
marismas saladas y zonas salobres. Estos animales se desplazan
velozmente sobre su dorso por las aguas, y constituyen una parte
fundamental dentro de la cadena alimenticia en los ecosistemas donde
vive. El macho presenta unos apéndices prensiles en la parte inferior
de la cabeza, que son usados durante la cópula. La hembra carece de
estos apéndices.
Los naupilos de artemia (artemia recién nacida) pueden ser fácilmente
reproducidos criándolos en un pequeño recipiente con aireación. La
artemia recién eclosionada es ideal para los alevines jóvenes, y la
adulta resulta excelente para los ejemplares más maduros. Un dato muy
importante: Bajo ningún concepto debemos proporcionar a los alevines
recién nacidos más Artemia de la necesaria, pues una superpoblación y
sobrealimentación de estos organismos puede causar graves dificultades
natatorias a nuestros peces.
Daphnia (pulga de agua): Las pulgas de agua son unos pequeños
organismos transparentes de menos de 1 mm. Estos, que también reciben
el nombre de dafnias, son pequeños crustáceos que habitan en aguas de
charcas y cursos de agua alimentándose de materia orgánica y plancton
de agua dulce. El nombre de "pulgas de agua" se lo deben a su forma de
desplazarse, mediante la contracción de sus antenas, que hacen que
parezca que el animal se mueve a saltos.
Al contrario que las daphnias secas, que podemos encontrar en los
comercios como alimento, y a favor de las cuales lo único que se puede
decir es que constituyen un excelente laxante para los peces de agua
fría, las daphnias frescas (vivas o congeladas) constituyen un
excelente alimento para todo tipo de peces, y serán devoradas con
avidez. La única limitación al respecto es que las especies de peces
lentas o que se alimentan en el fondo van a tener bastantes
dificultades a la hora de capturar a estos pequeños y móviles
crustáceos.
Hay dos métodos para reproducir las pulgas de agua. Por un lado se las
puede criar en pequeñas cantidades con una batería de acuarios de 20
litros, lo que es más que suficiente para cualquier aficionado con
unas necesidades medias. Si tenemos un gran número de peces y por
tanto necesitamos una elevada producción, hay que recurrir a la cría
en estanques o acuarios de al menos 200 l.
Las daphnias las podemos obtener bien a través de una tienda de
acuarios, o bien capturándolas nosotros mismos (lo que es más
arriesgado por la posibilidad de capturar algo más que las daphnias)
con un salabre muy fino en una charca no contaminada y de aguas
limpias. Para la cría en baterías de acuarios necesitaremos 4 cubetas
de 20 l. de capacidad cada una. Usaremos dos cubetas para la cría de
las daphnias propiamente dichas, y las otras dos para la cría del
medio de cultivo y el agua verde respectivamente.
Lombriz roja californiana: La lombriz roja de California es de
las pocas especies de lombrices que pueden criarse en cautividad, al
haberse obtenido por selección variedades muy prolíficas y
resistentes. De adultas miden entre 5 y 6 cm de longitud con un
diámetro que oscila entre 3 y 5 milímetros. Diariamente las lombrices
ingieren una cantidad de comida igual a su propio peso. Se aparea cada
7 días y sus cápsulas maduran entre los 14 y los 21 días de
incubación, según sea la temperatura del medio. De cada una de estas
cápsulas sale un número de crías que varía de 2 a 20, convirtiéndose
en individuos adultos a los 7 meses de edad. La máxima actividad
sexual la alcanzan cuando la temperatura donde habitan está próxima a
los 20° C.
En condiciones idóneas por cada m2 de sustrato se pueden producir unas
50.000 lombrices de distinto tamaño incluyendo sus cápsulas. Cada
individuo puede multiplicarse de 8 a 12 veces.
Para la propagación de esta especie, es importante que el substrato
reúna las condiciones de pH, contenido en proteínas, humedad y
temperatura idóneas.
Los lechos para lombrices pueden prepararse al aire libre. La primera
capa del lecho que recibe el nombre de sustrato se forma con
sustancias orgánicas, siendo lo más conveniente que su cantidad de
celulosa esté entre el 20 y el 25 %. El espesor de esta primera capa
debe de ser de unos 20 a 25 cm. Si esta materia orgánica procede de
estiércol descompuesto su temperatura no debe ser superior a los 25°
C. Este sustrato es conveniente colocarlo directamente sobre el
terreno. Cuando la materia orgánica (estiércol) es rica en proteína
conviene extender papel de periódico o cartón sobre la lámina plástica
con el fin de aumentar la cantidad de celulosa. Durante tres o cuatro
días consecutivos es preciso aplicar riego y luego bastará una vez a
la semana para mantener el nivel idóneo de humedad. Si la temperatura
fuera alta, se regará cuantas veces sea necesario. Al cabo de un mes
este lecho estará en condiciones de recibir a las lombrices.
Cuando el sustrato tiene un pH entre el 6,5 y 7,5 puede hacerse la
siguiente prueba para conocer el comportamiento de las lombrices:
Sobre un bastidor de madera de 30x30x20 cm que colocamos sobre esta
capa durante el día (para asegurarnos que las lombrices están al
fondo), agregamos una lámina de estiércol. A las 24 horas se escarba
este estiércol viendo el estado de las lombrices. En el caso de ser
satisfactorio podemos sembrar todo el sustrato con lombrices del
módulo inicial, en la proporción de 50.000 por metro cuadrado.
La humedad óptima del alimento debe ser del 70 al 80%. Desde un punto
de vista práctico, el grado de humedad se comprueba al comprimir un
puñado de estiércol con la mano. Si observamos que no suelta agua,
mientras que nuestra mano se presenta húmeda podemos decir que su
estado es óptimo. La lombriz puede vivir en un medio con menor grado
de humedad, pero su actividad disminuye.
Por cada m2 puede producirse entre 2500 y 5000 lombrices al mes
durante el verano. La vida útil de un lecho es en promedio de 18
meses. La recogida de las lombrices adultas se realizará con medios
mecánicos mediante cribas rotatorias o vibratorias o simplemente de
forma manual separando el humus producido, altamente enriquecido y con
un alto valor en el mercado, y las lombrices que nos servirán de
alimento para los bettas, ya que contienen del 70 al 80% de proteínas
de muy buena calidad.
Lombriz de tierra: Para criarlas basta con disponer de un cubo
de plástico o recipiente similar con una altura de 50 cm y como mínimo
alrededor de 20 cm de diámetro en su base. En este recipiente se
coloca en la parte inferior una capa de unos 5 cm de grosor de
gravilla que actuará como drenaje. Conviene practicar algunos agujeros
en la base del cubo para asegurarnos de que no se produzcan nunca
encharcamientos. Tras esto añadiremos tierra rica en humus, pero
atención, el mantillo que se vende en las tiendas de jardinería no
vale. Sobre la capa de humus y aproximadamente con un grosor de 10 cm
colocaremos tierra de bosque de hoja caduca; solo sirve la tierra
superficial que se obtiene mediante un rascado suave, no la dura que
hay debajo. Encima de esta capa colocaremos un saco de patatas viejo
doblado (no valen los de plástico, solo los de tela de saco). Cubrimos
el saco con 5 - 10 cm de hojas húmedas dejando un pequeño hueco en el
que depositaremos la comida.
Hay que cubrir el recipiente con un paño húmedo y regar el substrato
regularmente, que ha de estar siempre húmedo pero no encharcado. Las
lombrices han de conservarse a 15º C ó 20º C, no es recomendable que
estén a más de 25º C. El recipiente de cría ha de colocarse en un
lugar oscuro y fresco.
Las lombrices han de
introducirse en el recipiente de cría lo antes posible una vez
capturadas o compradas, siendo la especie que mejor resiste las
condiciones de cautividad la lombriz anillada. Pueden adquirirse en
tiendas de pesca.
Para alimentarlas basta con añadir a la capa superior, en el hueco
dejado como comedero copos de avena humedecidos o restos vegetales de
comida. Una vez a la semana hay que comprobar si el alimento se va
consumiendo o si empieza a estropearse, cambiándose en este caso por
comida fresca. Puede mezclarse de vez en cuando con algo de estiércol
de vacuno o caballo. También se pueden usar posos de café o restos
vegetales de la cocina como peladuras de patatas, restos de
verduras...
Para asegurar la cría hay que contar con individuos adultos capaces de
reproducirse; se distinguen por presentar un anillo prominente en el
cuarto final del extremo puntiagudo.
Las lombrices de tierra se reproducen en Mayo y Junio. Su cría no es
tan abundante como en el caso de los tenebrios y hay que tener cuidado
de no sobreexplotar el criadero, además tardan más en reproducirse por
lo que el aprovechamiento no podrá comenzarse hasta pasado más tiempo
(alrededor 10 - 12 meses). Cuando recojamos animales como alimento hay
que respetar, a ser posible, algunos individuos adultos para que
actúen como reproductores. Las lombrices de tierra pueden vivir 7 u 8
años.
Si disponemos de un jardín hay un método mucho más simple; basta con
preparar un buen montón de mantillo en el que se acumulen restos
vegetales (césped, desechos de cocina, hojas muertas) y estiércol. Hay
que añadir de vez en cuando materia vegetal al montón y así, tendremos
nuestro suministro de lombrices asegurado.
Como siempre la única precaución que hay que tomar es asegurarse de
que las verduras o restos que añadamos como alimentos estén libres de
substancias nocivas. Además en el caso de las lombrices hay que evitar
la presencia de plantas aromáticas como la hierbabuena o la menta en
su alimento, puesto que actúan como auténticos repelentes para estos
animales. Las hojas preferidas por las lombrices son las de carpe,
cerezo y avellano.
Las lombrices de tierra son un excelente complemento alimenticio para
adultos.
Alimento preparado y desecado: Es interesante a la hora de
aportar diversos oligoelementos. También aporta proteínas, aunque
nunca al nivel que lo hace la Lombriz Roja (un 46% frente al 56% de
ésta última). Aún así, se puede aportar como dieta habitual para
nuestros Bettas.
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