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Educación del Betta Splendens
1.- Introducción
El Betta Splendens, al igual que muchas otras especies calificadas
como domésticas, puede ser educado dentro de unos márgenes lógicos
para obtener un carácter o comportamiento deseado por el criador;
sería surrealista pretender que un pez realice acciones más allá de
sus posibilidades reales.
Antes de continuar quiero puntualizar que, al igual que a un perro no
se le educa con agresiones (se le intimida) y si se le educa con la
inteligencia, el Betta Splendens debe ser educado con inteligencia y
cuidado, evitando forzar al ejemplar o los ejemplares a realizar la
acción deseada, por ética, por moral y porque obtendremos resultados
totalmente contrarios a lo deseado para educarlo/os.
Un estudio reciente centrado en la inteligencia de algunas especies de
peces ornamentales, haciendo un seguimiento de sus repuestas a
determinadas acciones y estímulos, ha dejado constatado oficialmente
lo que muchos criadores y aficionados han experimentado con el Betta
Splendens; esta especie tropical está dotada de la inteligencia
suficiente para diferenciar a su dueño de otras personas, entendiendo
como dueño a la persona o personas que lo alimentan y cuidan.
¿Es realmente necesario educar al Betta Splendens?, ¿Por qué y para
qué educar a nuestros ejemplares?
Realmente no es necesario ni indispensable educar a nuestros
ejemplares de Betta Splendens o tenerlos educados, aunque si resultará
más beneficioso, tanto para el ejemplar como para el dueño. Puesto que
hablamos de una especie de piscicultura ornamental, el dueño
disfrutará más de sus ejemplares si éstos acuden a su encuentro o
comen de su propia mano, incluso alguna acción más allá de la
alimentación; para los ejemplares y su completo desarrollo, tanto su
físico como su carácter, es conveniente educarlo en aspectos como la
autoestima, la tolerancia a otros ejemplares (dentro de unos marcos
lógicos impuestos por la territorialidad y agresividad inculcada a la
especie por la naturaleza), el comportamiento ante un vaso Isopor u
otro de asistencia para la reproducción, la reacción ante la aparición
de su dueño , etc.
2.- Aspectos generales en la educación del Betta Splendens
Antes de proceder a educar a nuestros ejemplares hay que contemplar
algunos detalles básicos, importantes para el buen desarrollo de la
actividad sin perjuicio de los peces implicados. No son normas
estáticas a seguir con los ojos cerrados, pues algunas están sujetas a
edades, peso, tamaños, necesidades, etc., pero pretenden orientar al
lector en los detalles básicos de esta labor.
2.1.- Elegir el momento adecuado
Resulta determinante elegir bien el momento de comenzar a enseñar cada
cosa a nuestros ejemplares, siguiendo un orden lógico para evitar
desastres o contratiempos; hay que tener en cuenta la edad necesaria
para someter a un ejemplar a un determinado ejercicio o estímulo, como
pudiera ser someter a ejemplares de menos de 5 meses a estímulos de
reproducción (por motivos ajenos a este artículo, pero que resultan
obvios para la cría de la especie).
2.2.- Control constante de respuestas a los estímulos
Educar a esta especie ornamental conlleva contraer unas obligaciones
básicas, que aseguren la integridad física de los ejemplares y la
correcta aplicación de los ejercicios de educación. No se puede
colocar a varios ejemplares juntos a costa de agresiones desmedidas,
acoso continuo a determinados ejemplares o el estrés de cualquiera de
ellos; la salud de nuestras mascotas es lo primero. Es una
irresponsabilidad dejar sin control a los ejemplares sometidos a
educación o estímulos que puedan acarrear riesgo alguno para
cualquiera de esos ejemplares, dos ejemplos claros son cuando dejamos
a un macho con varias hembras sin condiciones óptimas para ello y sin
preparación previa de los mismos, o cuando estimulamos a dos
ejemplares de sexos opuestos para la reproducción si existe alguna
posibilidad de que alguno de ellos pueda dañarse durante un intento de
pasar al lado contrario (separadores, aberturas, elementos, etc.).
2.3.- Constancia y paciencia
Como en toda labor de educación resulta imprescindible mantener una
constancia en los ejercicios, para obtener buenos resultados; si
aplicamos los ejercicios esporádicamente o en menos tiempo del
necesario para acelerar el proceso obtendremos pocos resultados.
Resulta útil diseñar un calendario de ejercicios para los ejemplares
con el que establecer una regularidad en los mismos y procurar buenos
resultados con ellos. Un factor claro es armarse de paciencia, pues la
evolución de los ejercicios y sus resultados necesitarán un tiempo
razonable, dependiente de la labor en concreto.
2.4.- Establecer un orden progresivo para la aplicación de los
ejercicios
Hay que establecer un orden lógico en los ejercicios; por ejemplo,
sería incorrecto educar a un macho para comportarse como un
reproductor territorial y más adelante procurar educarlo para que
conviva con varias hembras sin inflingirles demasiados daños, cuando
lo lógico sería hacerlo al revés (primero educarlo para que no
aniquile a las hembras que convivan con él y más adelante educarlo
para ser un buen reproductor o enseñar ambas a la vez).
2.5.- Marcarse un objetivo
Como criador o educador, debe marcarse un objetivo final antes de
lanzarse a educar a sus ejemplares, no cayendo en el error de aplicar
cada ejercicio que caiga en su conocimiento sin estar seguro que
aportará un fin deseado o si sólo es una curiosidad sin relación a los
objetivos finales. Particularmente, me centro en potenciar los
aspectos naturales de la especie que puedan verse afectados por el
cautiverio o en reducir los efectos negativos que puedan afectar a la
reproducción y convivencia entre reproductores en el momento de la
freza.
3.- Ejercicios básicos
A continuación enumeraré algunos ejercicios básicos con los cuales
podremos educar a nuestros ejemplares, desarrollando su carácter y
comportamiento, si bien ha de ser el propio criador quien decida
cuales aplicar en base a un objetivo bien definido de antemano.
3.1.- Cortejo y nido de burbujas
El cortejo nupcial es una especie de danza ejecutada por los
reproductores para tantearse y decidirse a reproducirse, es por tanto
de vital importancia que los reproductores sepan ejecutar o reconocer
un cortejo nupcial para facilitar la reproducción y aumentar las
probabilidades de éxito. El ejercicio a aplicar es sencillo a la par
que bastante conocido; se trata de colocar a por o menos 2
reproductores en un mismo acuario provisto de separador interno,
manteniendo a los ejemplares separados por el mismo. De este modo, se
les incita a realizar el cortejo nupcial ante un reproductor del sexo
opuesto; la clave de este ejercicio está en realizarlo periódicamente,
manteniendo al macho aparte de las hembras para no dejarles entrar en
la monotonía y para facilitar la incitación al cortejo de los
reproductores. Con este ejercicio potenciamos también la creación de
burbujas y por tanto la familiarización de los reproductores con su
elaboración.
3.2.- Autoestima
La autoestima es determinante para forjar un carácter bien definido en
los reproductores, tanto machos como hembras, ya que un ejemplar de
carácter dominante está predispuesto a la reproducción y nunca se
convertirá en dominante sin autoestima. Los métodos a aplicar a machos
y hembras son distintos, aunque se basan en el mismo principio;
desarrollar la rivalidad entre ejemplares del mismo sexo. Para las
hembras basta con dejar que un grupo de ellas conviva durante los
primeros estadios de su vida, antes de partir a su dueño final. Para
los machos hay que optar por hacerlo con separadores, betteras o
recipientes que los mantengan separados físicamente pero que les
permitan ver a sus semejantes.
3.3.- Convivencia
La convivencia de nuestros Bettas, tanto machos como hembras, con
otros compañeros de acuario de igual o distinta especie, excluyendo la
convivencia entre 2 o más machos de Betta, es posible trabajarla con
ejercicios periódicos. Tanto macho-macho, macho-hembra/s como
hembra/s-hembra/s son combinaciones de Bettas que originarán peleas en
el interior del acuario, en mayor o menor medida; 2 o más machos de
Bettas en el mismo acuario derivará en una lucha a vida o muerte, no
pudiendo apagar este instinto con ningún ejercicio, aunque hay quien
asegura haber conseguido que convivan 2 machos durante un periodo
largo sin incidentes, colocándolos juntos en el acuario desde
pequeños; 1 macho con 1 hembra en el acuario originarán, a priori,
ataques a la hembra por parte del macho que pueden acabar con ésta,
aunque puede solucionarse colocando más hembras para que se repartan
las agresiones, además de plantas y decorados para ofrecer refugios a
los peces agredidos; colocar un grupo de Bettas formado sólo por
hembras suele ser la solución habitual, si bien esta combinación no
asegura el fin de las agresiones por la sencilla razón de que en el
grupo habrán luchas constantes entre las hembras para disputarse el
puesto de hembra Alfa (la líder del grupo).
Para trabajar la convivencia entre hembras es recomendable colocarlas
juntas lo más jóvenes posibles, tratándolas periódicamente con sales
cicatrizantes (como Ektozon), dejando plantas y decorados para ofrecer
cobertura a las damnificadas. En ocasiones destacará alguna sobre las
demás, pues obtendrá el control del grupo por la fuerza, pero es la
naturaleza; en cambio, si fuesen varias las que constantemente pugnan
entre ellas y agraden al resto por el poder, aunque no se disputen el
control, entonces habría que pensar en seleccionar las mejores para la
reproducción y dejar con el grupo sólo a la que sobre. Con las
seleccionadas es recomendable el alojamiento individual, pues su
integridad peligra en constante contacto con los machos, si bien serán
las hembras las que peligren por culpa de éstas si las colocamos con
el grupo.
Es poco recomendable, sacar una hembra del grupo para devolverla ahí
tiempo después, incluso tras la reproducción, pues será rechazada por
el grupo o querrá alejar al grupo de su puesta inexistente (pues
estará en otro acuario), con la consecuente lucha entre hembras que se
tornará cada vez más violenta.
Es posible ejercitar a 1 o más machos para evitar las agresiones
constantes al grupo de hembras y el resto de compañeros de acuario,
aunque es una tarea que requiere cierto tiempo y esto es un engorro
cuando tratamos con muchos machos de Betta, ya que no podemos
ejercitar más de 1 macho a la vez en el mismo acuario. Todo pasa por
ejercitarlos desde pequeños, colocándolos de uno en uno junto a las
hembras y demás futuros compañeros de acuario, lo dejaremos ahí el
tiempo que estimemos siempre que no peligren los demás. Repetir el
ejercicio periódicamente y con el paso de las semanas veremos los
resultados, generalmente positivos.
También podemos integrar al macho en el grupo de hembras y otras
especies, desde pequeño, aunque esto queda reservado a quienes sólo
tengan un macho que adaptar a la convivencia.
3.4.- Familiarización con el asistente del nido
Es importante conseguir formar reproductores que den la talla en todos
los detalles de la reproducción, incluyendo el nido nupcial. Por
naturaleza, el macho Betta Splendens debe crear el nido donde abrazará
a la hembra reproductora además de alojar a su descendencia, pero en
ocasiones el reproductor no se ocupa de sus obligaciones con el nido
(y con el cuidado de la descendencia) principalmente por su
inexperiencia. ¿Es realmente un problema que el macho no se ocupe del
nido?; la hembra puede hacerse cargo de la mayor parte de las labores
originalmente propias del macho (como cuidar la puesta), pero es un
claro síntoma de que el macho no está listo para la totalidad del
proceso reproductivo (entendiendo por el mismo, el periodo de tiempo
que transcurre entre el cortejo pre-nupcial y cuando los alevines
empiecen a nadar horizontalmente) y que además puede que arruine el
desarrollo del proceso reproductivo. Para lograr sacar adelante la
puesta es imprescindible que esta tenga un nido de burbujas suficiente
para albergar a los huevos, posteriormente alevines, pero además hay
que resaltar que tanto tamaño como consistencia son factores
determinantes a la hora de obtener resultados en la reproducción,
siendo el caso ideal 2 veces el volumen del vaso Isopor y de espesor
evidente.
Existen varios métodos para intentar que el macho construya el nido,
como el más extendido entre aficionados y criadores que consiste en
mantener a los ejemplares en contacto visual, separados por una
bettera, separador interno u otro tipo de separación física de
reproductores en el mismo acuario, durante un periodo máximo de 3
días, en un intento para que las condiciones propicias del acuario
junto a la sabiduría de la naturaleza afloren los instintos básicos
del macho, instintos que engloban detallas como el nido o el cuidado
de la puesta. Lamentablemente, este método clásico es demasiado
estático a la par que apresurado; no podemos confiar en que un
problema de madurez sea solucionado por la naturaleza en 3 días por
ofrecerle las condiciones apropiadas, si bien es cierto que muchas
veces el problema radica más bien en la falta de iniciativa de los
ejemplares.
Existen métodos alternativos que han de ser llevados a cabo por el
criador o, en su defecto, por el aficionado que los va a reproducir,
aunque destacaré 2 que me dan buenos resultados juntos y separados:
-Periódicos: Aprovechando la distribución de los recipientes
contenedores dentro de un mismo acuario, en el criadero, coloco machos
y hembras juntos separados por estos contenedores; en la superficie
del ejemplar a ejercitar en la labor del nido (seleccionado por sus
cualidades) coloco un vaso Isopor y en los recipientes colindantes al
suyo procuro alojar alguna hembra. Progresivamente, veremos como el
interés del macho por reproducirse se acentúa, evidenciándose con los
cortejos nupciales que precederán a la creación de un nido de burbujas
bajo el Isopor. Utilizando éste método potenciamos la predisposición
del macho a crear un nido de burbujas en el vaso Isopor,
familiarizándose por el choque constante con sus instintos
reproductivos naturales; gracias a los contenedores podemos alojar
varios machos y hembras, unos junto a otros, haciendo que compitan
entre iguales por obtener la gracia de miembro del sexo opuesto
elegido, además de aprender de los éxitos del vecino.
-Esporádicos: Este tipo de método no requiere más de 1
ejercicio por mes, tras pasar el macho los 105 días de vida, si bien
con 2 o 3 ejercicios de este tipo debería bastar para inculcar los
conocimientos reproductivos mínimos al macho. La naturaleza emplea un
sistema sencillo para solucionar el problema que se plantea en estas
líneas, un problema que afecta a todas las especies en mayor o menor
grado (pues el instinto natural de cada especie se encarga de orientar
a las especies en su labor reproductiva, aunque no es efectivo al
100%); el sistema al que nos referimos es la conjunción que forman la
arbitrariedad junto a los cánones de atracción reproductivas asociadas
a cada especie (color de piel, pelo, aletas, altura, etc.),
conjunción que se basa en la transmisión de conocimientos. ¿Cómo hacer
que un macho sin experiencia reproductiva o que simplemente no está
listo herede los conocimientos de la reproducción de otro ejemplar?...
buscándole una pareja con experiencia que le enseñe sus labores y le
oriente; si el macho es joven le colocamos una hembra que ya se haya
reproducido con éxito para que se cortejen, con el consecuente trabajo
de la hembra experimentada a la vista de la pasividad del macho frente
a sus obligaciones previas a la reproducción (cortejo, construcción
del nido, dominancia, etc.), si es hembra la dejamos en el acuario
junto a varias hembras más, para luego colocar un macho que las
corteje y se reproduzca con alguna veterana (el resto se aprenderá la
lección con rapidez).
3.5.- Convertir un joven inexperto en reproductor
En este apartado contemplo solamente la conversión de un macho a
reproductor, excluyendo a las hembras de este ejercicio por no haber
comprobado la eficacia del método con ellas (hay indicios que invitan
a desechar la idea, aunque probaré métodos más adelante).
Aunque parezca algo natural, no todos nuestros ejemplares estarán
listos para reproducirse o sabrán como hacerlo, es por ello que surge
la necesidad de preparar a los ejemplares seleccionados como
reproductores, en vistas de asegurar el éxito de sus reproducciones.
Para remediarlo, podemos aplicar un ejercicio en los machos jóvenes
seleccionados como futuros reproductores, potenciando sus
conocimientos en cada parte de la reproducción; reconocer a una hembra
lista para reproducirse, la coreografía del cortejo nupcial, la
construcción del nido, los abrazos fecundadores y el mantenimiento de
la puesta.
Todos los pasos de la reproducción son importantes para ésta, así como
para la mayor optimización de la misma.
El método es sencillo, no requiere ejercicios constantes o
esporádicos, sólo requiere una sesión de 4 a 12 horas de trabajo
(aunque serán nuestros ejemplares los que trabajen…XD) que deberíamos
supervisar para controlar la evolución del ejercicio y evitar daños
severos entre los ejemplares implicados.
Existe un inconveniente para llevar a la práctica este ejercicio, la
disponibilidad de una hembra reproductora con buenos resultados en la
reproducción (alto éxito en la puesta) con la edad y el carácter
adecuados; las hembras inexpertas o inferiores a 9 meses han de ser
descartadas, por motivos evidentes (aún deben aprender); las hembras
que no se han reproducido o que lo hicieron con poco éxito (aunque
éstas de poco éxito pueden valer a último remedio); por último,
excluir a las hembras mayores (más de año y medio, o talla exagerada
respecto al macho), sobre todo si no se han reproducido, pues acabarán
con la vida del macho o con su autoestima.
Visto ésto, el perfil de la hembra ideal para este ejercicio será:
-Entre 9 meses y año y medio de vida
-Ya se ha reproducido con éxito
-No es una hembra conflictiva
-Su talla no es el doble del macho
-Se han obtenido resultados óptimos en la reproducción de esta hembra
-Hembra dispuesta a la reproducción
Una vez obtenidos los ejemplares requeridos para el ejercicio, sólo
queda acondicionar el acuario para la reproducción y colocar a la
pareja; es importante tener plantas y/o asistente para el nido (Isopor)
para asegurar el éxito.
3.6.- Alimentándolos
de la mano
Antes de comenzar, resaltar que empleo este ejercicio sólo con
hembras, pues los machos los tengo confinados en habitáculos
independientes y se estresan con facilidad si intentas aplicar
cualquier parte de éste ejercicio.
Este ejercicio es sencillo pero constante; la idea es que para que
coman de tu mano, primero deben acudir a tu presencia para comer y
para ello lo mejor es dar siempre de comer por el mismo sitio del
acuario, procurando no molestar a los habitantes, en unas semanas,
acudirán a tu presencia para que los alimentes. De vez en cuando, mete
algún dedo o la mano en el acuario y déjala inmóvil durante un rato
(yo empleo guantes de latex para introducir la mano); cuanto más
ejercites este detalle, más te ganarás la confianza de tus ejemplares,
que con el paso de los días incluso nadarán entre tus dedos. Llegados
a este punto, es hora de pasar a darles la comida sujeta con los
dedos; puede que al principio desconfíen, pero desde que las primeras
coman el resto lo hará sin problemas.
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