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Reproducción del Betta Splendens
Para afrontar la reproducción del Betta Splendens hay que tener
presentes varios puntos significativos, como los reproductores, los
acuarios, la alimentación y las condiciones del agua. Es necesario
mantener estos factores bien conjugados para tener éxito en la
preparación, reproducción y recuperación de los adultos, así como en
la manutención de los alevines.
Preparación de los acuarios o recipientes
Antes de comenzar con la reproducción hay que tener presente que se
requerirá un espacio extra para todo el entramado que implica la
reproducción de los Bettas. Se pueden mantener a los reproductores en
recipientes de al menos 10x10x20 cm (dentro o fuera del acuario de
reproducción), antes y después de la puesta, pero ha de tenerse en
cuenta que lo ideal es que tengan espacio para nadar con libertad. Lo
aconsejable es preparar un tanque aparte para la reproducción de por
lo menos 60 litros, para prevenir el alojamiento de los alevines en
sus primeras etapas de vida tras finalizar la reproducción de adultos
y puesta de huevos. Pasados 2 meses de vida aproximadamente, habrá que
realojar a los machos en recipientes separados (conocidos como
betteras) similares a los recipientes para reproductores pero
organizados en mayor número (la puesta de una pareja de Bettas
proporciona del orden de 100-300 huevos de media), pudiendo alojar a
las hembras en acuarios comunitarios. La razón de esta separación de
machos entre los nuevos ejemplares es que empieza a aflorar su
instinto territorial y a partir de esta etapa empezarán a perfilarse
peleas que deteriorarán a los ejemplares y que desembocaran en
combates a muerte.
Para simplificar este apartado procurare enumerar el grupo de acuarios
y recipientes mínimos para sacar adelante una puesta de Bettas, además
de sus condiciones requeridas.
Para los reproductores lo ideal es tener un acuario (o recipiente, lo
ideal es 10 litros por ejemplar) en que colocar a cada uno,
permitiéndoles recuperarse por separado y evitando así nuevas
embestidas de los machos, o la acumulación de estrés en ambos.
Para la puesta, mantenimiento de los alevines hasta los 2 meses y
pasado este periodo para el mantenimiento de las nuevas hembras, lo
ideal es disponer de un tanque de 60-100 litros, sin necesidad de
crear separaciones internas.
Para el mantenimiento de los machos tras los 2 meses de vida, lo ideal
es crear separaciones internas de al menos 10x10x20 cm en acuarios de
60-100 litros, aunque se puede recurrir a diversos métodos como
hileras de botellas o vasos de 1 litro, acuarios con separaciones
interiores agrupadas en una estructura y dispuestas en la parte
superior de estos acuarios (permitiendo mantener hembras de mas de 2
meses junto a alevines menores de 2 meses en la parte inferior sin
separaciones y machos de mas de 2 meses en la estructura de
separaciones situada arriba).
La preparación y recuperación de los reproductores
Tanto para preparar la reproducción de los ejemplares como para
hacerles la recuperación tras dicha reproducción es necesario tener a
los ejemplares bien alimentados. Se les puede preparar durante varios
días, no menos de 3, alimentándoles 5 veces al día con distintos tipos
de comida, procurando abastecerles de proteínas y comida viva, los
complementos de vitaminas suelen ser una opción a tener en cuenta a la
hora de reforzar la estimulación de los reproductores para la puesta.
El Betta Splendens prefiere las temperaturas agrupadas entre 27-30ºC
para iniciar el cortejo y posterior reproducción, lo que en la
naturaleza sería ideal para mantener a sus alevines vivos. Los
reproductores pueden no decidirse si los niveles de nitritos (no2) o
nitratos (no3) no son los mínimos, aparte de ser un riesgo para la
puesta. Se requiere un ambiente preferiblemente húmedo, sobre todo a
partir del inicio de la puesta para mantener los huevos y alevines en
condiciones favorables.
Durante el cortejo y la reproducción, la o las hembra/s implicadas
resultarán agredidas por el macho con el riesgo de que alguna muera
durante el mismo; es importante el uso de acondicionadores (destacar
el aloe vera) y sales cicatrizantes (como ektozon) para fomentar la
recuperación de los ejemplares, acelerando el crecimiento de aletas
dañadas o el cierre de heridas expuestas a infecciones bacterianas.
Puede colocarse a las hembras en frascos trasparentes colocados en
esquinas distintas (preferiblemente opuestas), permitiendo al macho
elegir; cuando este se haya decantado por un, haciendo el nido de
burbujas junto a ella, retiramos a las demás hembras y liberamos a la
elegida para que empiece el cortejo. Resaltar la importancia de
plantas como el helecho de sumatra, riccia fluitants, lemma minor,
elodeas(egeria) y otras mucha plantas por su labor para mantener el
agua en condiciones y permitir la fijación del nido de burbujas.
Como suplemento para la creación del nido de burbujas suele utilizarse
un isopor, que es un vaso de corcho (para café, helado,..) que se
parte por la mitad en sentido vertical, dejando 2 mitades iguales; se
coloca una de las mitades en el acuario, calzada entre alguna esquina
y una planta para evitar desplazamientos. El macho no debería tardar
en ir a investigar el nido artificial y apoderarse de él, para hacer
burbujas en su interior en el momento en que esté listo para la
reproducción; a partir de este momento el emparejamiento debería ser
cuestión de horas o un día.
La edad adecuada para comenzar a reproducirlos está entre los 9 y 12
meses. Cuando se observe que las hembras han madurado los ovarios (lo
que es visible por la aparición del poro urogenital, que es un
diminuto botoncito blanquecino detrás del conducto anal).
Condiciones del medio y aparatos necesarios para las etapas de la
puesta
Las condiciones del medio para la reproducción del Betta debe ser
preferiblemente baja en nitritos y nitratos, por lo que es
recomendable hacer un cambio total del agua del acuario para
reproductores, renovándola con agua declorada hasta los 5-8 cm de
altura; esta poca profundidad favorecerá el ahorro de energía del
macho cuando este cuidando de los huevos o alevines (estará varios
días sin comer, sólo pendiente de subir al nido da burbujas cada huevo
o alevín que caiga al fondo), además de suponer un salvavidas para los
alevines que se cansan enseguida. A medida que pasen las primeras
semanas iremos subiendo el nivel del agua progresivamente y siempre en
distintas ocasiones.
La temperatura puede oscilar entre 27 y 30ºC, aunque algunos criadores
prefieren mantener las puestas a 29ºC; otro factor importante es la
humedad del ambiente que favorece la reproducción y es necesaria para
asegurar que los alevines desarrollen el órgano laberinto, en la 2ª-3ª
semana de vida (de no desarrollarlo morirán con toda seguridad). Un
modo de mantener unos grados de calor y humedad de manera constante es
tapar el acuario con su tapa, colocando un paño que cubra la totalidad
de ésta (hay que tener en cuenta que por la noche las temperaturas
bajan unos grados).
Dependiendo de la estación del año y las temperaturas locales se
utilizará o no el calentador, siendo recomendable (en caso de estación
calurosa y no usar filtro) el uso de aislantes para retener el calor
en el acuario y complementar con algún tipo de calefacción por la
noche.
La filtración hay que distribuirla según las etapas; durante el
cortejo y reproducción es bueno tener filtración (con caudal lento
para no agitar la superficie ni crear corrientes de agua), pero una
vez iniciada la puesta de huevos habrá que detener el filtro para
evitar acabar con los alevines. Para evitar saturaciones en el agua se
puede recurrir a plantas como las anteriormente citadas para purificar
y oxigenar el agua, además podemos hacer sifonados del fondo
periódicamente y con prudencia, para eliminar restos orgánicos en
descomposición y sustituir parte del agua (para esta última labor de
limpieza es recomendable utilizar mangueras de aireador (5 mm) o
proteger la toma de agua con esponja fina, evitando absorber alevines
pero dejando en el acuario lo restos orgánicos(con el peligro que eso
entraña)).
La reproducción
Al contrario de lo que se piensa, el Betta no reconoce el sexo de otro
Betta a simple vista sino que observa las contestaciones o reacciones
del contrario a su danza de cortejo; un Betta puede estar son las
aletas plegadas y casi sin color (grisáceo) pero en el instante en que
aparezca en el acuario otro Betta más vistoso que el 1º, viéndose las
caras, desplegarán sus aletas al máximo para mostrar su esplendor. La
coloración también sufre esta “explosión” en la exhibición personal
del Betta en la danza del cortejo, en la que se procura sacar el
máximo efecto de cada mancha brillante de color y de cada radio
irisado de las magníficas aletas. Ante la presencia de un macho
elegante la hembra abate las aletas, dejándolas plegadas; si no quiere
aparearse con el macho escapará para no resultar mal herida por las
embestidas del macho (Los combatientes se atacan a puñaladas y no a
mordiscos. El pez aparta las mandíbulas lo necesario para que todos
sus dientes se dirijan hacia delante, y en esta posición se lanza
sobre el costado de su adversario con toda la sorprendente fuerza de
su musculoso cuerpo). Si quiere aparearse con el macho se aproxima él
de manera especial, suave, «tímida», o sea, con una actitud corporal
que constituye precisamente la opuesta de la jactanciosa del macho. Y
entonces empieza la ceremonia del amor.
El nido del combatiente consiste en un montón de burbujas de aire,
estrechamente adheridas entre sí y que forman un saliente sobre el
nivel del agua, recubierto de tenaz saliva y muy resistente. Mientras
lo construye, el macho luce sus colores más bellos, que aun ganan en
fuerza y luminosidad cuando se aproxima una hembra. Rápidamente, el
macho se precipita hacia ella y se detiene radiante. Si la hembra está
dispuesta a seguir la llamada de la Naturaleza, lo manifiesta
adoptando una coloración determinada, con franjas pálidas
transversales irregulares.
Manteniendo las aletas estrechamente plegadas, la hembra nada con
lentitud hacia el macho, que extiende tembloroso todas las aletas,
casi hasta desgarrarlas, y se coloca siempre de manera que ofrezca a
la cortejada el maravilloso espectáculo de uno de sus costados. Un
momento después, el macho nada en dirección al nido con un amplio y
gracioso movimiento.
La hembra es atraída hasta debajo del nido de espuma. Entonces se
inicia una danza de apareamiento; el macho debe siempre mostrar a su
dama su magnífico flanco, y la dama debe mantenerse constantemente en
ángulo recto con él. El macho nunca debe ver el costado de ella, pues
de ocurrir así, el comportamiento de él sería grosero, poco
caballeresco y hasta maligno, ya que en estos peces, lo mismo que en
otras especies, el mostrarse de costado es
señal de virilidad dispuesta a la lucha, e instantáneamente despierta
en cualquier macho un cambio absoluto de talante: el amor más sublime
da paso al odio más salvaje.
La reproducción puede prepararse de varios modos, siendo 3 los más
comunes:
a) Se colocan varias hembras en un acuario bien plantado y decorado, a
la espera de que se emparejen para retirar a las demás hembras.
b) Se coloca una maternidad o separación transparente en medio del
acuario para la reproducción, a un lado el macho y al otro la hembra.
Llegados a este punto y antes de continuar destacar que hay 2
variantes para este método; el método clásico y el método “de la
rendija”.
El método clásico implica dejar que se vean a través de la maternidad
hasta que ambos hagan burbujas en ésta, momento en que se retira la
maternidad con cuidado y empieza el cortejo.
El método de la rendija es similar al método clásico pero se deja una
rendija suficiente para dejar pasar a la hembra pero no para que pase
el macho, como resultado la hembra acudirá a la parte del macho cuando
quiera y se retirará cuando este la acose demasiado. Finalmente,
cuando la hembra esté lista pasará al lado del macho para meterse en
el nido y empezar los abrazos de la reproducción.
c) Se coloca al macho en el acuario de reproducción, se colocan a las
hembras en botes transparentes y se colocan en esquinas distintas
(preferiblemente opuestas), cuando el macho elija una comenzará el
nido de burbujas cerca de ella, este será el momento para retirar a
las demás hembras y liberar a la hembra seleccionada por el macho,
dejando que comience el cortejo.
Como ya se comentó antes, el cortejo es básicamente una persecución a
las hembras por parte del macho, descargando ataques contra ellas que
les dañarán las aletas e incluso pueden causarles la muerte, en un
intento violento de atraerlas hacia el nido para la reproducción.
Una vez que la hembra se decide por la reproducción se mete en el nido
para comenzar; durante la reproducción, el macho abraza a la hembra
envolviéndola con su cuerpo plegado con el objeto de fecundarla. Cada
vez que sea fecundada, la hembra expulsará racimos de huevos blancos
que el macho bajará a recoger con la boca, para depositarlos entre las
burbujas del nido envueltos a su vez en burbujas nuevas.
Una vez terminada la puesta, que puede durar varias horas, se retira a
la hembra para evitar ataques del macho o que se coma los huevos
recién depositados. A partir de este momento, si el macho se comporta
como buen progenitor, el macho se encarga de recoger a los huevos y
luego a los alevines, para devolverlos al nido de burbujas. Si el
macho se comporta como buen progenitor, se le retira cuando los
alevines empiecen a nadar horizontalmente (durante los primeros días
nada en vertical y se cansan rápido) para evitar que se estrese y se
los coma. Si se da el caso de ser un mal progenitor( no cuida el nido
o se come a sus descendientes), se retira al macho y se plantean 2
opciones:
a) Se coloca a la madre y si se hace cargo de la puesta como debiera
haber hecho el macho, se la deja hasta que los alevines empiecen a
nadar horizontalmente.
b) Si la madre tampoco se hace cargo de la puesta, siempre se puede
recurrir a recoger los huevos con una jeringuilla para depositarlos
con cuidado en el nido de burbujas.
Manteniendo la puesta
Entre el primer y segundo día de iniciarse la puesta empezarán a
eclosionar los huevos, dejando paso a los alevines; en el momento de
la eclosión, los alevines disponen aún de reservas energéticas de la
madre y pueden estar unos días sin alimentarse (aunque es arriesgado y
desaconsejable). Los primeros 4 días comerán infusorios (naturales o
comerciales, aunque algunos criadores se decantan por los naturales
por estimular mejor el desarrollo y economizar en los gastos de
alimentación con cultivos fáciles de mantener en casa), a partir de
este día podrán recibir naupilos de artemia recién eclosionados para
enriquecer la dieta y estimular su desarrollo. Cuando los alevines
tienen 20 días aproximadamente, comenzarán a comer una gran variedad
de alimentos
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